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martes, 29 de marzo de 2011

No leí a Onetti

El viernes pasado, mientras en la Primera jugaba la Roja, hicieron un documental sobre el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, supongo que una inmensa minoría vimos ese documental, que repitieron al día siguiente, por cierto. Onetti, Juan lo llamaba Dolly mientras bebía una copa de vino, es una de los grandes de la literatura escrita en castellano, un escritor al que hay que releer y releer. Murió en España, pero su obra sigue viva e inmortal. Por el documental desfilaron: Su mujer, Jorge Drexler, amigos, Eduardo Galeano (que leyó fragmentos de uno de sus primeros libros, El pozo, para acabar enseñándonos que el libro que estaba leyendo estaba dedicado a Galeano por el mismo propio Onetti, mientras contaba magistralmente anécdotas a su lado, como ese "No hables ni escribas sino puedes mejorar el silencio".
Desde mi etapa universitaria los libros de Onetti siempre han estado a mi lado, recordándome que la literatura es un juego cruel y despiadado, donde los personajes (Díaz Grey, Brausen, Larsen...) conviven y evolucionan como inmortales en una fantasmal Santa María, una extraña mezcla entre Buenos Aires y Montevideo, de la que en el documental un dibujante iba explicando y delineando cada una de sus localizaciones (el astillero, el puti-club de Juntacadáveres, el lugar donde el doctor Díaz Grey auscultaba a sus enfermos, la ola perfecta... todo un universo entre unas cuantas manzanas de casas). Lo mejor del documental era Dolly, su cuarta y última mujer, aquella que le acompañó, junto con la Bicha, la perra, en sus últimos días entre novelas policíacas, la cama sin hacer, whisky y esos amigos que se podían contar con dos dedos de la mano.
La trilogía de novelas santamarianas (EL astillero, La vida breve y Juntacadáveres) es una de las cumbres de la literatura escrita en castellano. Algunos de sus cuentos son sencillamente geniales: Bienvenido Bob, La cara de la desgracia, El infierno tan temido, Tan triste como ella, Montaigne... junto con Los adioses (una triste novela corta).
Un escritor y genio a descubrir. Os lo aconsejo, como entrante cualquiera de los cuentos antedichos, como primer plato, Los adioses, como segundo y principal, cualquiera de las novelas de la trilogía santamariana, y como postre, algún artículo opinando sobre otros escritores. ¡Que os aproveche!

lunes, 14 de marzo de 2011

Crónica de un concierto

El sábado pasado decidimos sentirnos desubicados en un concierto de dos grupos punk. Durante mucho tiempo ir a un concierto de grupos alternativos ha sido una odisea por estos lares, quizás por eso decidimos ir a la "Siempre" de La Vila para asistir a un concierto, bajo la premisa de "si hacen pocos y no vamos, menos van a hacer".
Como siempre en estos conciertos, la hora anunciada no coincide con la del comienzo del concierto, y cumpliendo el rito de las 22:00 que estaba anunciado, al final abrieron las puertas hacia las 23:45, previamente dimos dos vueltas a la playa comentando los cambios que se han producido en la marcha nocturna y viendo la variopinta fauna que suele atraer estos conciertos. A las 00:05, tras pagar 8 €, entramos. Sólo estaba el personal de la sala: camareros, camareras y discjockeys (de fondo punk en español, algo que cada vez se nos hace más extraño oír en este mundo tan globalizado) y 4 aficionados, ya maduritos, esperando que aquello comenzara y con la cerveza en la mano, por cierto, uno de ellos lo recordaba allá por los años 70-80, como cantante de un grupo de aquí, se llamaban "Aspirantes a la horca" y de hecho llevaba una camiseta con su anagrama y el nombre, lo recordaba en un concierto en la ya desaparecida Sala Olimpia, mientras cantaba, jugaba con muñecas de plástico a las que, en un momento dado, arrancaba la cabeza y arrojaba al público, pero mientras caían de esas cabecitas caían higadillos troceados, me recuerdo estupefacto y riéndome a la vez contemplando como se deslizaban aquellas viscosas carnes por el suelo del local.
Hacia las 00:20 entraron unos 5 punkillos, a uno de ellos lo reconocimos, era el mismo Manolo Kabezabolo que vimos hacia finales del milenio pasado en la Plaza de Toros de Benidorm. Ni cortos ni perezosos, lo vimos tan desubicado también que le entramos a saco "¡Tú eres Manolo Kabezabolo!", nos saludamos chocándonos las manos y entramos en un dialoguillo sobre aquel mítico concierto en Benidorm que él también recordaba, no sé cómo el diálogo llevó sobre el tiempo que llevaba tocando, y ahí el Manolo se explayó: "Pues tenía 16 años la primera vez que me subí a un escenario, y ahora tengo 45, calcula, tío". El diálogo continuó (incluso le pedimos una canción que nosotros teníamos mitificada por nuestra época, aquella de "Barman, ponme otro Dyc que para Whitle Label no me llega y ese disco de Lou Reed para mover las piernas") hasta que alguien tuvo ganas de ir a mear. Mientras tanto, aquello se iba llenando con conocidos y desconocidos, hasta que alguien se subió a la batería, luego el bajo y el guitarra con las camisetas correspondientes, que por cierto vendían, de "La década taleguera" y empezaron con "Dame veneno que quiero morir..." que ya nos ubicó en algo parecido al rumba-punk; empezaron los primeras tomas de posesión frente al escenario, y así siguió durante una horilla, con Los Chichos, Los Chunguitos, hasta una versión de "Te estoy amando locamente" de Las Grecas, un tipical spanish cocktail con sonido punk de lo más atípico, mientras alguien con una peluca multicolor y una muleta a veces subía al escenario para hacer un coro guarreado, u algunos conatos del viejo baile pogo de los punks.
Tras 5 minutos de asueto, subió al escenario con su guitarrita blanca el Manolo Kabezabolo haciendo un repaso a toda su discografía, si entráis en su web podéis descargaros tranquilamente toda su discografía y conciertos en dvd (este es su enlace http://www.manolokabezabolo.es/dvd.html). Quien haya ido a alguno de sus conciertos ya sabe que son cancioncillas de minuto y medio o dos con letras de los más surrealista, divertido, escatológico... irrazonable, de hecho estuvo varios años en un sanatorio de Madrid esquizofrénico (así viene en wikipedia y sí lo escribo). El público asistente coreaba muchas de sus letras, algunas era versiones de canciones muy conocidas, hasta que llegó nuestro momento de gloria con ese "Barman...", De lo más divertido, vamos. Tras más de una hora de conciertillo subieron los músicos de "La década taleguera" y tocaron 2 canciones con Manolo: Una versión con letra sui generis del "God save the queen" de los Sex Pistols y el famoso "Véndemelo" de Manolo, que sonó impecable para finalizar un concierto, con todos coreando ese Véndemelo. Quien estuvo allí sabe lo que aquello fue.
La semana que viene, organizado por Maci Rock, en el mismo escenario y a la misma hora, actúan dos grupos: "Malos vicios" y el grupo local "Mala Pata" presentando su segundo disco. Estáis informados.

martes, 8 de marzo de 2011

Las bibliotecas escolares

¡No podéis ni imaginar el placer que produce encontrar el libro adecuado para cada persona! Ese placer que se siente cuando un amigo, un compañero de trabajo, un familiar o un alumno te devuelve el libro que le has aconsejado y te dice que le ha parecido "bonito, fantástico, maravilloso, encantador, muy bueno...", y cuando te dicen que "genial" te quedas sin palabras, no sabes cómo reaccionar, pero cuando vuelves a la realidad en tus labios aparece un "pues, mira, este mismo autor tiene este, que yo creo que todavía es mejor" y miras su cara extasiada.
Como sabéis trabajo, en mis ratos libres y en recreos, en la biblioteca del IES Mediterrània, allí llevo ya 5 años prestando libros a todo aquel que necesite una ayudita en su elección de lectura, o que venga ya con su autor y obra elegida; a veces esos libros no están, o bien porque han desaparecido misteriosamente, o bien por desidia, o bien porque no se pueden tener todos los libros en una bibliteca. Allí está mi biblioteca personal, supongo que alrededor de 2.000 libros, aparte de una buena colección de dvds, la mayoría de ellos clásicos, pero también hay algunos actuales, que los mismos profesores se sorprenden de que estén allí.
Hay auténticos fatigadores de libros por el instituto, sobre todo a partir de 3º de ESO, como también hay algunos que, a pesar de llevar años por el instituto, no saben abrir la puerta de la biblioteca, algunos van a refugiarse de las corrientes de los fríos pasillos, pero, claro, estamos ubicados en medio de un barranco. Siguen apareciendo grandes y curiosos lectores que vienen buscando un libro, no saben bien cuál, pero buscan y van probando y probando autores, géneros, hasta que llega un día
que aparece una lucecita en sus ojos, te devuelven el libro que les prestaste y te dicen que van a comprárselo para poder subrayarlo, ese es el libro que buscaban y que tú has intentando vislumbrar en su forma de ser. Esa es una de mis mayores alegrías y quería compartirlo con vosotros.
¿Cuál será el libro que nos cambiará la vida? ¿Cuál fue el libro que nos abrió los ojos a un nuevo mundo agazapado entre sus páginas? ¿Qué escritor se convierte en nuestro escritor? ¿Qué "La vida: instrucciones de uso" se cruzará en nuestra biblioteca? ¿Qué "Rayuela" nos volcará hacia el otro lado?